El gluten y el bebé

Como ya os comentamos en el artículo anterior: ¿Qué le doy de comer a mi bebé?, sabemos que a partir de los 5-6 meses se empiezan a incorporar a la dieta del bebé los alimentos sólidos que formarán parte de su alimentación complementaria. Hasta hace un tiempo, se recomendaba retrasar la incorporación de ciertos alimentos como algunos cereales, frutas, verduras y pescados para minimizar el riesgo de alergias alimentarias.

Actualmente esta recomendación está en declive, pues los nuevos estudios científicos determinan que el riesgo de alergias se reduce si se empieza a incorporar la alimentación complementaria a edades más tempranas (5-6 meses y no a los 7-8 meses).

Nos detendremos en la intolerancia al gluten.

El gluten es una proteína compleja formada por 2 estructuras: gliadina y glutenina. La gliadina es la causante de la enfermedad celíaca. El gluten se encuentra en los cereales más conocidos en nuestra cultura como el trigo, la cebada, el centeno, la avena, la espelta y también en otros menos conocidos como el kamut, la escanda y el triticale. Esta proteína (gluten) es la que facilita la fermentación de estos cereales en el proceso de hacer pan o masas.

Hasta ahora, se había evidenciado reducción del riesgo de aparición de la enfermedad a los dos años de edad de un 40% en aquellos bebés que tomaban leche materna en el momento de introducir el gluten en la alimentación. Si se incorporaba el gluten mientras el bebé aún tomaba leche materna (sobre los 5 o 6 meses), el riesgo de enfermedad celíaca disminuía de forma clara.

Sin embargo, como los estudios sobre la enfermedad celíaca siguen avanzando, lo último que podemos decir al respecto es que, en familias con antecedentes diagnosticados (niños con predisposición genética para la enfermedad celíaca, es decir, que tenían el gen HLA-DQ2 y/o el HLA-DQ8 y un familiar de primer grado con celiaquía), la enfermedad celíaca no se puede prevenir. A 2 de octubre de 2014 “The New England Journal of Medicine” publica esta noticia.

En cuyas conclusiones afirma: “En comparación con el placebo, la introducción de pequeñas cantidades de gluten a los 16 a 24 semanas de edad no redujo el riesgo de enfermedad celíaca a los 3 años de edad en este grupo de niños de alto riesgo. (Financiado por la ComEuropea y otros; PREVENTCDCurrent Controlled Trials número, ISRCTN74582487.)”

En cuanto a productos alimentarios, los preparados de cereales infantiles, es decir, los que han sido procesados para mejorar su disolución en la leche ya sea materna o de fórmula, se formulan con cereales exentos de gluten como son: el arroz, el maíz o la quinoa.

Para bebés sanos (sin antecedentes familiares de enfermedad celíaca) también se encuentran en el mercado nuevas formulaciones con gluten porque se les añade a los cereales anteriormente descritos un porcentaje de trigo. Su incorporación deberá hacerse en pequeñas cantidades y de forma progresiva.

Consulta a tu pediatra.

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